A veces uno no se da cuenta de que lo que buscaba siempre lo tuvo enfrente suyo.
Suena paradójico, pero las personas en su búsqueda por no complicarse la vida, hacen todo lo que indica que acabará por complicársela.
Hay dos formas de vivir, siguiendo las pautas establecidas, o saltándose una a una todas y cada una de ellas. Respecto a la segunda, cabe decir que sí, es la más divertida y llevadera, pero también la que nos dirige al camino más largo.
Los hombres y las mujeres somos caprichosos por naturaleza y queremos siempre lo que no tenemos, y cuando lo tenemos ya no lo queremos. Una vez que lo perdemos volvemos a sentir que lo necesitamos, y de nuevo luchamos por tenerlo. Somos basicamente como el pez que se muerde la cola.
Sin embargo, en algunas ocasiones es cierto que hace falta más de una oportunidad para saber si realmente eso que deseas de nuevo lo quieress por pura niñería, o porque una vez perdido y vuelto a conocer, te das cuenta de que es exactamente lo que siempre estuviste buscando.
Se trata en esta ocasión de alguien que hace que cada día parezca más bonito que el anterior, que hace que cada día cuente.
No lo olvides, todos somos arquitectos del destino, viviendo entre muros de tiempo, así que no mires tristemente el pasado. No va a volver.
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