Otro domingo más para reflexionar... y así van pasando una a una las semanas sin que apenas me de cuenta, supongo que es algo que nos pasa a todos. Y da la casualidad de que pasa el tiempo y te das cuenta de que las personas cambian, que a veces la imagen que tienes de ellas es simplemente la que tú mismo has creado en base a experiencias anteriores.
Supongo que da pena darse cuenta de que las cosas ya no son como fueron en ciertos aspectos, que por mucho que te empeñes ese momento ya no volverá, esa persona, o los sentimientos que sentiste hacia ella. Es duro aceptar que las relaciones cambian, entre familiares, amigos, más que amigos... pero es una realidad.
Lo cierto es que a pesar de ello, hay mañanas en las que me levanto con el pensamiento de que existen personas destinadas a estar juntas, amigos destinados a serlo siempre (amigos, no colegas), familiares destinados a quererse a pesar de las malas experiencias vividas...
Supongo que es una cuestión de creer en que todo sucede por algo, que no toda tu vida se rige por las decisiones que tomas, en definitiva, creer en el destino.
Y aprovecho para hablar de una película basada en el destino. Su nombre es complicado, onírico, difícil de memorizar, pero por otro lado, bonito, llamativo, inolvidable al pensamiento... quizás esta controversia es lo más característico de Serendipity, una comedia románticada cuyo significado es, accidente afortunado.
Cuando comienzas a verla consideras que es absurdo, ¿quién cree en las señales que te da la vida? ¿quién piensa que toda nuestra vida es como la vivimos debido a una instancia superior a nosotros denominada destino?
Pero a medida que la historia va avanzando parece que todo tiene sentido. Si te paras a pensarlo un minuto, te das cuenta de que todas tus decisiones son ninguneadas por circunstancias que te llevan donde ni siquiera tú, hubieses imaginado jamás.
De todo esto y más, indirectamente nos habla Serendipity, una comedia bonita, con fondo y que no te dejará indiferente si tienes algo de humanidad...
Muchas veces actuamos en base a lo que consideramos mejor, lo cual no significa que sea lo correcto... ahí está en juego dominar la balanza de lo que quieres (corazón) y lo que debes (razón).
Es en medio de esta balanza donde se sitúa el destino... tú no eliges a quien quieres, tú no eliges de quien te enamoras, tú no eliges porque eres así y no de otra forma, tampoco eliges olvidar cuando lo deseas o perdonar cuando te hacen daño y sufres... simplemente, lo haces.
Sin más rodeos, con una canción preciosa como la que nos ofrece esta gran película me despido de la semana, espero que os guste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario