¿Nunca te ha pasado montarte en el metro o en el bus y sentir como la gente que te rodea te transmite infinidad de cosas? Desde el ciego con su perro lazarillo que te transmite pena, injusticia y tristeza, hasta la pareja de enamorados que te transmite envidia, amor, ilusión y esperanza.
Son tantas las personas que cada mañana se montan para dirigirse a diferentes sitios, que parece mentira que en algunos momentos podamos llegar a sentirnos tan solos. Vivimos constantemente rodeados de gente como nosotros, algunos desgraciados con mucho y otros felices con poco.
Como la mayoría de las personas todos pasamos por etapas, temporadas muy buenas y otras, no tanto. Pero, ¿no os habeís parado a pensar que normalmente todo ello gira en torno a otra persona? Esa persona que te da esa ilusión que a ti te falta, ese apoyo, que te hace sentir especial con solo mirarte.
Está claro que son muchos los factores que hacen que tu vida sea mejor o peor, pero sin amor da igual todo lo demás. Puedes ser rico, puedes ser famoso, puedes ser el mejor futbolista o la mejor ingeniera y, sin embargo, no sentir ese algo que hace que tu vida tenga sentido.
En fin, todos y cada uno de nosotros estamos destinados a compartir ese asiento en el autobús con esa persona que hace que dejes de pensar en todos aquellos que te rodean. Sólo es cuestión de tener paciencia y confiar en que algún día ese alguien llegue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario