A veces la vida nos hace tomar decisiones complicadas, quizá cada día dudemos de la decisión tomada, quizá tengamos que revertir dicha decisión... aunque, posiblemente, lo que debemos hacer es afrontarla y seguir adelante.
El sabor agridulce que tienen las despedidas nunca nos deja indiferentes, es una especie de querer y no poder, de cabeza y corazón, de esperanza e insatisfacción.
Sientes ese vacío... posiblemente te haga fuerte, pero en este momento sólo puedes sentirte débil. Necesitas contarle a alguien que tu día ha sido una mierda, que en cierto modo es por su culpa y que, sin embargo, ya no está.
Querer decir algo y sentir que te faltan palabras, es igual que sentir algo y no ser capaz de demostrarlo, triste pero frecuente.
Sin más, no sé que decir, me voy a mimir y a meditar con la almohada. Besitos!
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